Definiciones de Autismo
Definiciones de autismo
Se utiliza el término ‘trastorno del espectro autista’ porque hay una gran variación en el cuadro que se puede presentar entre una persona y otra según la severidad y la combinación de cada área afectada.
Autismo clásico
En el autismo clásico se ven afectadas severamente las áreas de socialización y comunicación y el deterioro en dichas áreas se mantiene. Con frecuencia la persona se manifiesta ansiosa, presenta poca atención y motivación, responde de forma no habitual a muchos estímulos diferentes y se ve como si fuera ‘diferente’ a las otras personas. Se observa una limitación del habla o en gran medida la ausencia del habla, y existe la probabilidad de cierto grado de déficit intelectual.
Hay una fuerte dependencia de la rutina y la persona puede tener una serie de conductas rituales. A veces se hace referencia al autismo clásico como autismo de Kanner.
Las personas con autismo clásico con frecuencia presentan una gama de dificultades entre las que se incluye:
- ansiedad severa
- temores y fobias
- conducta desafiante
- conducta autolesiva
- violencia interpersonal
- conducta sexual inapropiada
- pasividad extrema
- habla repetitiva
- expresión de necesidades y nada más.
- Síndrome de Asperger
Lo que distingue al síndrome de Asperger del autismo clásico es la severidad de los síntomas y la ausencia de retrasos en el habla. Las personas con síndrome de Asperger se pueden ver afectadas de forma leve únicamente y con frecuencia presentan buena capacidad para el habla y buena capacidad cognitiva. El observador sin formación puede llegar a ver a una persona con síndrome de Asperger simplemente como una persona normal que se comporta de forma diferente.
Con frecuencia se considera que las personas con autismo tienen una actitud distante y que no están interesadas en las otras personas. Esto no es así en el caso del síndrome de Asperger. Las personas con síndrome de Asperger habitualmente quieren caer bien e interactuar con los demás; simplemente no saben cómo hacerlo. Socialmente pueden ser torpes, no entender las reglas sociales convencionales o mostrar falta de empatía. Pueden tener un contacto visual limitado, dar la sensación de no poder mantener una conversación y no entender el uso de los gestos.
El interés por un tema en particular puede rayar en lo obsesivo. A las personas con síndrome de Asperger frecuentemente les gusta coleccionar categorías de cosas, por ejemplo, cómics, piezas de automóviles o aparatos electrónicos. Si bien pueden tener buena capacidad de memoria mecánica, invariablemente presentan dificultades con los conceptos abstractos.
Una de las principales diferencias entre el síndrome de Asperger y el autismo clásico es que, por definición, no hay retraso del habla en el síndrome de Asperger. De hecho, las personas con síndrome de Asperger con frecuencia tienen buena capacidad para el lenguaje; simplemente usan el lenguaje de forma diferente. Los patrones del habla pueden no ser los habituales, carecer de inflexión o tener un carácter rítmico, o pueden ser de carácter formal, de volumen demasiado alto o de alta tonalidad. Es posible que las personas con síndrome de Asperger no comprendan las sutilezas del lenguaje, por ejemplo, la ironía y el humor, o que no comprendan el carácter de intercambio de concesiones mutuas inherente a la conversación.
Otra distinción entre el síndrome de Asperger y el autismo clásico se refiere a la capacidad cognitiva. Si bien la mayoría de las personas con autismo clásico experimenta déficit intelectual, por definición una persona con síndrome de Asperger no puede tener un retraso cognitivo “clínicamente significativo” y en la mayoría de los casos el coeficiente intelectual es de nivel equivalente a la media o superior a la media.